DEPORTADO EMPRENDEDOR

PANADERO DEPORTADO

Siguiendo una tradición familiar Jesús Gaytán es un ejemplo de superación, aún tras la deportación.

Por Vicente Calderón

Tijuana, sábado 20 de diciembre de 2014.

 

Con mucho trabajo, Jesús Gaytán amasó su fortuna.

«Tengo para hacer mis pasteles, tengo todo, allá vendía pasteles de boda, de 15 años , me iba bien.» cuenta el hombre de 46 años de edad.
Se ganó el pan en más de una ciudad Norteamericana.
«En sí, tuvimos una panadería en el 2006 ahí en la ciudad de Paramount» nos explica en su pequeña fábrica mientras prepara la masa, da forma a sus productos y los mete al horno.

Pero su éxito, provocó la envidia de la competencia en Vancouver Washington.

«Alguna persona llamó a Migración, yo les abrí la puerta y ahí me agarraron a mi» dice soltando la risa cuando menciona que lo deportaron

Deportado por segunda vez, cayó en Tijuana y se deprimió.
«Después de vivir 27 años de estar en Estados Unidos vengo a otro sistema de vida» exclama Gaytán, el cuarto de 12 hermanos.
Hoy en una alejada colonia de esta frontera hace pan y construye un nuevo hogar

«Gracias al pan y a la mujer que conocí, que eso fue muy importante porque fue ella la que me dio el ánimo»
Las conchas, los cuernos y los puerquitos le ayudan a salir adelante aun con las dificultados del camino.
Ser panadero es para él, una tradición familiar. Su abuelo fue panadero y su padre fue panadero, y aunque
falleció cuando Jesús tenía 4 años lo recuerda con cariño y admiración.
Con todo y la lluvia Jesús sale a entregar el pan hasta un sencillo puesto ubicado en la calle principal de la Colonia Villas del Álamo. Su plan no es solo hacer el pan para su beneficio, sino poder crear oportunidades de trabajo para los demás.

«Hay gente que me vende pan, entonces buscar la forma de darle trabajo a más gente»

Incluso ya es benefactor de la casa del migrante donde llegó cuando lo repatriaron.
«Me siento agradecido porque sé que es una buena causa»
En su caso quedó corto eso de que «las penas con pan son menos» porque Jesús Gaytán prueba que hay vida después de la deportación de Estados Unidos a México.

«Otra vida donde podemos empezar otra vez pero con toda la experiencia que tomamos allá»

 

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