PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS…

Por Manuel Rosales

Conocido como “correo basura”, Uce (Unsolicited comercial e-mail) o simplemente spam, es una de las plagas internéticas más abrumadoras o molestas que padecen todos los usuarios del servicio.

Las famosas “cadenas” que nos envían nuestros amigos o conocidos, en las que nos solicitan “ayuda” para determinada persona, la búsqueda de algún infante perdido, la inocentada de que por cada mail enviado alguien recibirá un centavo, la imagen religiosa solicitando su reenvío so pena de que la omisión acarreará todos los males del mundo y otras amenazas apocalípticas, son unas de las tantas formas en que los “spammer” logran nuestras direcciones.

Los “correos basura” o spam, al igual que las páginas pornográficas, son uno de los tantos abusos que se hace de la red y que a los usuarios nos cuesta tiempo, capacidad desviada de nuestros equipos, tiempo-costo para eliminar esos mensajes no solicitados, distracción vana de nuestra red o bien, cubren con sus textos los mensajes de interés para nosotros, al grado que a veces no nos permiten su lectura.

Y esto último, es precisamente lo que refleja la palabra spam. Se trata de la marca de un embutido llamado Spam y que todos hemos visto en el supermercado o en la tienda de la esquina. Spam es la contracción del nombre de la compañía fabricante y del producto: Hormel Foods, dueña de Shoulder Pork and Ham, Spiced Ham.

Luego, Hormel Spiced Ham, se abrevió simplemente Spam. Desde 1927 se conoce este embutido, hecho a base de carne de puerco con especias y que no requería de refrigeración; sin embargo, éste obtuvo su éxito como producto desde la Primera Guerra Mundial, pues los soldados estadunidenses se alimentaban con él.

Llegó a ser tanta su popularidad en todo el mundo, que de él se dice que los comediantes ingleses Monty Python, durante la escena en un restaurante la mesera les lee el menú en el que todos los platillos contenían Spam. Era tanta la repetición de la palabra, que ésta terminó por sobresalir en el menú, abrumadoramente.

De esta forma se crea un comparativo con los mensajes no solicitados que nos llegan hasta nuestro correo electrónico en forma abrumadora. Los “spammer” ya con las listas de nuestros correos electrónicos obtenidos de mil maneras, se dan a la tarea de invadirlos con sus mensajes.

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