NARRAN SECUESTRADOS SU EXPERIENCIA

Por Daniel Angel

Tijuana, B.C., 27 de noviembre 2009, T.P.- Los dos hombres que fueron liberados por el ejército mexicano tras varios días de haber estado en cautiverio, hablaron con los medios de comunicación sobre su experiencia como víctimas de secuestro.

«El sábado estando en mi negocio llegaron y simplemente se bajaron como seis personas armadas y me subieron , ya de allí me llevaron a donde me tenían», relató uno de ellos.

«Estábamos encomendados a Dios y a cualquier corporación… del ejército siempre tuvimos esa esperanza y fue como un milagro que sí se dio gracias al ejército; empezaron a golpear la puerta por enfrente para entrar y allí empezó todo cuando se introdujeron y nos rescataron», continuó.

Comentó que como tenían los ojos vendados sólo sabían de la presencia de más personas por sus voces, aunque reconoció que gente entraba y salía.

Indicó que sus captores hablaban con ellos cuando les llevaban la comida y los amenazaban en caso de que no se pagara el rescate, aunque dijo desconocer cuánto pedían por su rescate.

Señaló que la mayor parte del tiempo estaban acostados, tenían las manos esposadas, y llegaron a golpearlo si trataba de incorporarse, aunque fue poco el maltrato físico.

El otro hombre que fue liberado, dijo, ya estaba en ese lugar antes de que llegara él.

Esta otra víctima, comerciante de 52 años, precisó que fue privado de la libertad el 13 de noviembre: «llegó un comando armado a m i trabajo y con lujo de violencia y armas me subieron a una suburban, de allí avanzaron unos metros y cambiaron de carro y ya de allí hasta la casa de seguridad», relató.

Aseguró que la amenza de amputarle alguna parte de su cuerpo como presión de parte de los delincuentes era una algo común.

«Si no cumplía uno con alguna cosa era lo primero que amenazaban», subrayó, además de que el maltrato físico se dio más cuando lo secuestraron que en la casa de seguridad.

«Quisiera agradecer al ejército y decirle a la gente que hagan llamadas anónimas, que le hable al ejército, no se van a comprometer, que eso va a yudar mucho a que no siga esto porque gracias a una llamada anónima nosotros fuimos rescatados; y agradecer a Dios y a nuestros familiares», finalizó uno de ellos.

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