RECUERDAN A MIGRANTES DIFUNTOS

Por Daniel Angel/Leonardo Ortíz

Tijuana, B.C., 2 noviembre 2009, T.P.- Decenas de personas que en algún momento intentaron o lograron cruzar hacia Estados Unidos sin documentos, marcharon hoy desde la casa del migrante en la colonia postal hacia la línea fronteriza, cerca del aeropuerto, para recordar a quienes han fallecido en el intento.

Con una cruz de madera que llevaba pintado el nombre de un migrante muerto, los deportados caminaron y oraron al llegar a la malla por donde algunos se asomaron hacia el país del norte.

Luis Kendzierski, director de la casa del migrante Scalabrini en esta ciudad, reiteró que el número de deportados que reciben ha ido en aumento en un 8% ó 10%, y se trata de personas que ya tenían una vida en aquel país.

«Hay redadas silenciosas, son más inteligentes, ya no quieren hacer mucho ruido por la prensa, entonces ya no hay grandes redadas de 300, 400 migrantes en un fábrica», señaló.

Jesús Díaz es uno de eso casos, asegura que tenía casi seis años viviendo en Houston, lo sacaron de su departamento y lo deportaron este agosto pero antes pasó dos meses en la cárcel del condado.

«Si vas al trabajo también te detienen en el vehículo y no nada más detienen al chofer sino a todos los que van en él, y ya te ponen cargos menores, te tardas unos días en el condado y ya ellos mismos te entregan a migración», relató.

Jesús, del estado de Tabasco, comentó lo que ya se ha escuchado tanto, se fue a Estados Unidos por la falta de oportunidades en este país pero asegura que ahora está peor en el norte y ya no piensa regresar.

«No hay trabajo tampoco allá, hay muchos paisanos que se quieren ir pero cada quien es arquitecto de su propio destino», dice.

Pero también hay casos como el de Érica Zamarripa, que está esperando desde hace una semana que alguien reciba de aquel lado a sus dos pequeños hijos de uno y cuatro años de edad para reunirse con su esposo que se fue hace dos años a Denver.

«Lo que estábamos pensando es que los recibieran allá en Denver pero nos cobran lo doble y pues es mucho dinero», precisó, aunque ignora la cantidad porque es su esposo el que se encarga de eso.

«No encontramos cómo hacerle porque, es que como sí nos dicen que está peligroso no sabemos si mandárlos o no pero por lo mismo le han hablado a mi esposo que ya estamos adentro y que quieren dinero”, narró.

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