JUZGUE USTED

El siete de noviembre dos mil ocho, cuatro días después de que cayera el Learjet 45 en el que viajaban el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, el ex titular de la Siedo José Luis Santiago Vasconcelos y otros servidores públicos, causando la muerte de dieciséis personas entre tripulación, pasajeros y personas en tierra, el entonces secretario de Comunicaciones y Transportes Luis Téllez, responsable de la investigación de la caída y vocero oficial del gobierno federal, afirmó que en once meses se tendrían los resultados de la investigación del trágico suceso que conmocionó la vida nacional.

Un día después, al finalizar el recorrido con los medios de comunicación nacionales en la zona de la caída de la aeronave, abundó el vocero en ello precisando que: “Ayer me comentaba el coordinador del equipo de investigación de los Estados Unidos, que el terminar una investigación total en once meses, es un tiempo récord y quiero volvérselo a reiterar al público mexicano, porque vamos a necesitar su paciencia, su comprensión.”

Once meses se han cumplido, precisamente, el pasado siete de octubre.

Once meses en que no se ha externado información adicional a la hecha pública en los días inmediatos posteriores al suceso, sin contar, claro, la relativa a los aspectos administrativos, que son totalmente irrelevantes y que solo sirvieron de distractor del tema central.

Once meses que el propio secretario de SCT pretendió ampliar, -injustificadamente- a treinta y cinco meses, cuando contrario a lo que había señalado días atrás, al hacer público el “Reporte preliminar de la investigación sobre la caída de la aeronave Learjet 45 XC-VMC, una vez terminada la fase de campo”, el catorce de noviembre dijo: “Es importante señalar que esta investigación, como se ha indicado en otras ocasiones, llevará algunos meses para terminarse. Tenemos ejemplos de otras investigaciones internacionales de incidentes que han tardado entre once y treinta y cinco meses en llegar a sus conclusiones finales.”

Once meses para presentar los resultados finales de la investigación, es un término prudente y razonable, aunque holgado en demasía por las particulares circunstancias del caso. Haber sugerido un término mayor -treinta y cinco meses-, fue irresponsable e injustificado incluso, ya que ni en el caso del vuelo 447 de Air France, que cayó al océano Atlántico el primero de junio de este año, se requieren, pues la Juez de Instrucción que dirige la investigación judicial de ese accidente, Sylvie Zimmerman, estableció como fecha límite el treinta y uno de marzo de 2010 para la entrega de los resultados finales de la investigación. Esto es, diez meses para concluir la investigación de un asunto mucho más complejo, tanto por el tamaño de la aeronave, la cantidad de cadáveres recuperados y no, la zona donde cayó -en medio del mar-, la parcial localización de restos del fuselaje, la ausencia de cajas negras, etcétera.

Así pues, en la ‘paciente y comprensiva’ espera de los resultados finales que aún no llegan, habrá que repasar los resultados preliminares proporcionados por la SCT, aunque la firmeza y contundencia con que fueron hechos públicos, aunado a la férrea defensa a ultranza de diversos medios de comunicación y editorialistas nacionales, emergían como definitivos. Tales resultados ‘preliminares-definitivos’ se centran en seis puntos fundamentales, para explicar la caída del Learjet 45:

1.- Que el avión volaba a 552 metros de altura -del piso al cielo-, a 330 kilómetros por hora.

2.- Que no respetó la distancia que debió haber guardado en relación con la aeronave que iba enfrente, un avión 767 de Mexicana de Aviación.

3.- Que no desaceleró a tiempo -por lo que no respetó la distancia debida-, entrando en la turbulencia que dejaba la aeronave de enfrente, propiciando su caída.

4.- Que cuando inició la caída, el avión aceleró a 550 kilómetros por hora tratando de retomar altura, momento en que el piloto cede el mando al copiloto.

5.- Que la caída se da con un ángulo de 46º y, antes del impacto, alcanzó a subir a 42º la nariz de la aeronave, durando el trayecto de caída 17 segundos en total, y

6.- Que la caída fue un accidente, debido a la impericia de los pilotos.

Esas son, en síntesis, las conclusiones preliminares, que fueron presentadas con la contundencia de definitivas el catorce de noviembre de dos mil ocho, diez días después del desplome. Desde entonces las titulé como la ‘teoría oficial del accidente’.

Entre el mismo catorce de noviembre y el veintidós, publiqué el primero de una serie de cuatro artículos -“La caída, Ojala, El viraje, El video”, señalando puntos diversos de las inconsistencias de dicha ‘teoría’. Un breve análisis lo expuse en “La teoría” -12/12/8-, anunciando en éste la publicación del libro “La Caída”, del que en “Un avance” -23/12/8- publiqué, precisamente, una sinopsis de su contenido.

En ese orden de ideas, y en el tránsito ‘paciente y comprensivo’ que pidió el gobierno federal para dar a conocer los resultados finales de la investigación -al fin de octubre-, habremos de ir rememorando las inconsistencias, incongruencias, contradicciones y manipulaciones de la ‘teoría oficial del accidente’, lo que, en su conjunto, demuestran su falsedad y la hacen insostenible.

Así, al final, habremos visto cómo se trató de un doble atentado.

El primero logró, lamentablemente, su cometido. El magnicidio en agravio del secretario de Gobernación, porque el Learjet 45 no cayó por accidente.

El segundo no tuvo éxito. Fue en contra de la inteligencia y el sentido común de los mexicanos.

Aquí verá por qué.

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